La tranquilidad barrial en Cipolletti se rompió en pedazos. Hace menos de dos semanas, tres viviendas fueron atacadas por delincuentes en una violenta entradera que dejó a toda la zona en estado de alerta. Luego, uno de los autos de alta gama que habían usado los criminales para escapar, fue a la casa de los vecinos con una dudosa fachada de policias. Ahora, un nuevo intento de ingreso a la casa lindera de una de las víctimas volvió a encender las alarmas. Y no es para menos: en apenas quince días, los vecinos pasaron de sentirse seguros a vivir con miedo.
La ironía más amarga es que, en el primer hecho, los únicos “uniformados” que parecían interesados en la seguridad de la cuadra eran, en realidad, los propios delincuentes disfrazados de policías. Mientras tanto, la respuesta estatal brilla por su ausencia y el patrullaje es esporádico, por no decir inexistente. dejando a la comunidad con la sensación de estar librada a su suerte. Lo peor de todo: los policias que se acercaron a la vivienda luego del llamado de las victimas por éste intento de entradera estuvieron cinco minutos y se fueron. ¿Si los delincuentes habían escapado hace minutos, por que no se los buscó?
Pero el problema no es solo la inseguridad tangible, sino también la invisibilidad estadística. Desde 2013, no se publican cifras oficiales desagregadas por ciudad que permitan saber con precisión si el delito aumentó o no. El último informe del Ministerio Público Fiscal, correspondiente al primer semestre de 2024, solo brinda datos agregados por circunscripción judicial, lo que en la práctica diluye la realidad de Cipolletti en un conjunto regional más amplio.
Ese contexto regional no es alentador. Según un informe de Diario Río Negro, el Alto Valle es la región más peligrosa de Río Negro, concentrando los índices más altos de delitos violentos y contra la propiedad. A esto se suman encuestas como la presentada por Cipolletti Digital en 2022, que reveló que más del 70% de los comerciantes se sienten inseguros y la mayoría sufrió o conoce a alguien que sufrió hechos delictivos recientes.
El resultado es un cóctel explosivo: hechos violentos reiterados, ausencia de datos transparentes y un escenario provincial que ubica a Cipolletti en el ojo de la tormenta. Hoy, la preocupación vecinal no es solo por lo que ya pasó, sino por lo que podría volver a ocurrir. Y mientras las cifras oficiales sigan ocultas, la sensación de vivir en una ciudad sin resguardo ni diagnóstico será tan peligrosa como la inseguridad misma.

























