La tensión gremial en la Administración Pública Nacional sumó un capítulo crítico con epicentro en el sector científico y tecnológico. ATE llevó adelante una contundente e intempestiva protesta en la sede central de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), ubicada sobre la Avenida del Libertador en la Ciudad de Buenos Aires, luego de que se oficializara el despido de casi 100 profesionales, técnicos y científicos del organismo. Tras la movilización, la conducción sindical adelantó que convocará de urgencia a un plenario nacional de delegados para ponerle fecha a una nueva huelga general en todo el país.
El conflicto estalló cuando las autoridades de la CNEA, presidida por Martín Porro, notificaron las bajas contractuales de operarios que cumplen funciones operativas clave. La respuesta de ATE fue inmediata: ocuparon pacíficamente las instalaciones para exigir la reincorporación del personal, un escenario de máxima tensión que obligó al propio titular del organismo a retirarse del edificio escoltado por efectivos de la Gendarmería Nacional.
«Estos despidos son un golpe al corazón del plan nuclear argentino», disparó con dureza Rodolfo Aguiar, Secretario General de ATE Nacional. El dirigente rionegrino rechazó el argumento oficial de que se trataba de contratos a término con fecha de vencimiento y denunció que los afectados son empleados con antigüedades que van de los 5 a los 20 años en el Estado. «Están afectando el derecho a la estabilidad en el empleo público consagrado en nuestra Carta Magna. Los funcionarios de este Gobierno están delinquiendo contra la Constitución Nacional», advirtió.
La preocupación del sector excede lo estrictamente laboral, ya que la CNEA es el pilar que le permite a la Argentina integrar el selecto club de países del mundo que dominan de punta a punta el ciclo nuclear (junto a Brasil y Sudáfrica en el hemisferio sur). Desde la investigación y la extracción de uranio, hasta la fabricación de combustibles, el diseño de reactores propios y la producción de radioisótopos para el diagnóstico y tratamiento del cáncer, el organismo resulta estratégico para la soberanía del país. «No podemos permitir que se vacíe un organismo que produce conocimiento de vanguardia, genera energía y salva vidas en los hospitales», concluyó Aguiar al ratificar que el sindicato profundizará las medidas de fuerza en pleno desarrollo del Mundial de fútbol.

























