El paisaje urbano de General Roca volvió a exhibir una de sus postales más complejas y recurrentes de la temporada invernal. Con el corte anual del sistema de riego del Alto Valle y el consecuente cierre de las compuertas, el lecho del Canalito quedó completamente seco, dejando al descubierto toneladas de residuos que permanecían ocultos bajo el agua. La situación, visible para los miles de vecinos que transitan diariamente por la zona, generó preocupación por el impacto ambiental y el estado de los espacios públicos.
El foco principal de acumulación se registra a la altura de la calle San Juan, un sector donde la corriente arrastra y deposita todo tipo de elementos. En el lugar es posible observar una densa capa de botellas plásticas, envases descartables, bolsas de nylon y ramas secas que quedaron atrapadas entre los arbustos del cauce. Este escenario expone el hábito de arrojar desperdicios a los canales, una práctica que las autoridades locales vienen señalando desde hace años como un problema estructural difícil de erradicar.
Los trabajos de saneamiento y remoción de los desechos en este tramo específico dependen del Consorcio de Riego de General Roca. Según el cronograma habitual del organismo, las tareas operativas de limpieza se llevan a cabo durante el mes de agosto, semanas antes de que se proceda a la reapertura de las compuertas y al inicio de un nuevo ciclo productivo en la región.
Desde el propio consorcio advirtieron en reiteradas oportunidades que el retiro físico de la basura demanda un esfuerzo que se diluye rápidamente debido a la falta de concientización. Poco tiempo después de concluidos los operativos de limpieza, los cauces vuelven a registrar los mismos niveles de contaminación, lo que transforma a la problemática en un ciclo constante que cada invierno vuelve a quedar expuesto ante la comunidad.
























