El lunes 2 de marzo no fue un comienzo de clases convencional en Río Negro. El calendario escolar se topó de frente con un paro de 48 horas convocado por la Unión de Trabajadores de la Educación de Río Negro (UNTER), en sintonía con la protesta nacional de CTERA. Sin embargo, los números oficiales difundidos por el Gobierno provincial muestran una realidad dividida: aproximadamente el 53% de los docentes decidió no adherir a la medida y se presentó en sus puestos de trabajo.
Según el informe del Ministerio de Educación y Derechos Humanos, de las más de mil instituciones educativas que tiene la provincia, 696 estuvieron activas. Esto permitió que unos 131.000 estudiantes —de un total de 215.000— pudieran efectivamente comenzar sus actividades escolares. El Ejecutivo provincial calificó la medida sindical de «irresponsable», contrastándola con lo que consideran una política salarial «responsable y previsible» presentada en las últimas paritarias.
Servicios en marcha y escuelas operativas
A pesar del conflicto, el Gobierno ratificó que el sistema de soporte escolar funcionó según lo previsto:
- Transporte: Se activó el servicio gratuito para los 14.000 estudiantes que dependen de este beneficio para llegar a sus escuelas.
- Alimentación: Comenzó la entrega de refrigerios (desayuno y merienda) en los establecimientos abiertos. Se confirmó que el miércoles 4 de marzo se sumará la modalidad de comedor (almuerzo) en todas sus variantes.
- Infraestructura: Se informó que casi la totalidad de los edificios estaban en condiciones, y para aquellos con obras en curso, se activaron dispositivos pedagógicos alternativos.
El trasfondo del conflicto
El rechazo de UNTER a la propuesta salarial del Gobierno había anticipado un «no inicio» de clases. Sin embargo, el nivel de presentismo reportado —superior a la mitad de la planta— sugiere un acatamiento dispar que varía según la localidad y el nivel educativo. Para la Provincia, este número representa un respaldo a la decisión de mantener las escuelas abiertas y priorizar la trayectoria educativa de los alumnos frente a la disputa de haberes.
Por su parte, el gremio mantiene firme su postura de lucha, lo que genera incertidumbre sobre cómo continuará el resto de la semana. Las familias rionegrinas, mientras tanto, navegan entre la normalidad de quienes tuvieron clases y la espera de quienes se encontraron con las puertas cerradas de sus escuelas.

























