El gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, encabezó una jornada clave destinada a integrar de manera definitiva a la provincia dentro de la millonaria cadena de valor de Vaca Muerta. Al participar de la apertura del encuentro enfocado en herramientas financieras para proveedores, el mandatario provincial lanzó una advertencia contundente a todo el arco productivo de la región sobre la nueva etapa energética: «No podemos verla pasar». Weretilneck insistió en que el verdadero éxito de estos megaproyectos radicará en la capacidad del sector público y privado para trabajar unidos, garantizando que el impacto económico se traduzca en puestos de trabajo genuinos y en un futuro sustentable para los habitantes rionegrinos.
El jefe del Estado provincial reconoció que Río Negro enfrenta un desafío cultural y operativo enorme frente a la industria del petróleo y el gas. Históricamente vinculada a la fruticultura, la ganadería, el turismo y la pesca, la provincia debe cambiar el chip de manera urgente para amoldarse a las exigencias corporativas actuales. En este sentido, Weretilneck señaló que el ritmo de toma de decisiones en el sector del gas y el petróleo es mucho más acelerado que el de las actividades tradicionales rionegrinas, lo que obliga tanto a los empresarios locales como a los equipos técnicos del propio Estado a capacitarse de forma inmediata para estar a la altura de la demanda de Vaca Muerta.
Durante el evento desarrollado en la vecina provincia, el gobernador rionegrino elogió abiertamente el camino recorrido por la administración de Neuquén en materia energética, calificándola como una referencia ineludible y un espejo en el cual mirarse para capitalizar las lecciones aprendidas en los últimos años. Con este norte, el mandatario destacó que la prioridad de su gestión es consolidar una red fuerte de empresas, comercios e industrias rionegrinas que logren insertarse como proveedoras directas de los yacimientos, evitando que los recursos financieros de los proyectos de hidrocarburos terminen migrando hacia otras jurisdicciones del país.
Por último, Weretilneck cerró su exposición remarcando que el único fin válido de esta fiebre energética es el bienestar directo de las poblaciones locales. El mandatario concluyó que si el Estado y los privados logran articular sus herramientas para que las riquezas del subsuelo financien el crecimiento de la infraestructura local y la modernización comercial, se estará cumpliendo el gran sueño rionegrino de asegurar que las comunidades del territorio tengan definitivamente garantizado un mejor porvenir económico y social.
























