La vitivinicultura del fin del mundo ya no es una promesa de nicho, sino un tablero de alta competencia, y Río Negro acaba de dar un golpe de autoridad sobre la mesa. En el marco del exclusivo encuentro «Íconos de la Patagonia», organizado por la entidad Caminos del Vino, treinta de los enólogos más exigentes de Río Negro, Neuquén, Chubut y La Pampa se reunieron con una misión compleja: juzgarse entre pares y definir cuáles son las diez etiquetas que mejor traducen la identidad y el potencial del sur argentino. El veredicto final funcionó como una verdadera consagración para las bodegas rionegrinas, que se adueñaron de exactamente el cincuenta por ciento del ranking, consolidando a la provincia como la gran protagonista de la región.
La selección rionegrina que enamoró a los expertos es un viaje sensorial por la historia y la diversidad de sus hacedores. La lista la encabeza una auténtica reliquia líquida: el Trousseau Viña 1932 de Bodega Aniello, un vino de parcela única nacido de un viñedo histórico de Mainqué plantado hace más de noventa años. El frescor y la elegancia blanca llegaron de la mano del legendario Old Vineyard Riesling 2025 de Bodega Humberto Canale, una variedad insignia del Alto Valle que no para de cosechar elogios. El mapa de las tintas perfectas se completó con el UN Merlot Gran Reserva 2019 de Antigua Bodega Patagónica, el sofisticado Familia Miras Pinot Noir 2019 de Bodega Miras, y la expresión vanguardista del Cabernet Franc 2022 de Flor del Prado, un abanico que demuestra que el suelo provincial puede alumbrar desde clásicos eternos hasta perfiles modernos y disruptivos.
Pero la jornada no solo coronó botellas, sino también a las mentes detrás de ellas, evidenciando que el verdadero secreto del éxito rionegrino reside en su factor humano. Los profesionales de la región rindieron tributo a la trayectoria al elegir al experimentado Marcelo Miras como el «Enólogo Ícono de la Patagonia», un reconocimiento que premia toda una vida dedicada a interpretar los secretos del suelo sureño. Al mismo tiempo, el futuro de la actividad quedó sellado con la distinción de Candela Banacloy como la «Joven Promesa de la Enología». Para la Directora de Vitivinicultura provincial, Mariana Cerutti, este aplauso cerrado de los propios colegas del sector no hace más que ratificar el grado de madurez que alcanzó la industria rionegrina, un ecosistema donde el pasado glorioso y la innovación constante conviven perfectamente en cada copa.

























