La Policía de Río Negro experimenta una renovación clave en su capacidad de despliegue. A través de una política sostenida de inversión y optimización de recursos, la fuerza provincial logró poner en la calle más de 300 unidades entre vehículos cero kilómetro y móviles recuperados. La medida apunta directo a un objetivo central: fortalecer la prevención y garantizar una respuesta mucho más rápida ante las demandas de la comunidad.
La punta de lanza de esta capitalización automotriz se ve reflejada en los 100 nuevos Fiat Cronos que se sumaron progresivamente a las tareas de patrullaje. Sin embargo, el dato fuerte de la gestión pasa también por la sustentabilidad y el cuidado de las arcas públicas: en el mismo período, los talleres policiales lograron recuperar y poner a punto más de 200 vehículos que estaban fuera de circulación y que hoy ya están prestando servicio en las calles.
Pero la geografía de Río Negro exige versatilidad. Para cubrir desde las zonas urbanas hasta los parajes más aislados, las áreas de montaña y los corredores viales, el Ministerio de Seguridad y Justicia sumó equipamiento de alta complejidad. La nueva flota incluye 26 camionetas 4×4 y 4×2 totalmente equipadas, 18 motocicletas para intervenciones rápidas, un vehículo UTV y dos cuatriciclos diseñados para terrenos de difícil acceso.
Con este despliegue, el Gobierno provincial busca consolidar un esquema de seguridad que se adapte a la enorme diversidad territorial rionegrina. Desde las ciudades más pobladas hasta las zonas rurales, la premisa oficial es clara: optimizar los recursos disponibles para que el vecino vea más patrulleros en su barrio y el personal policial cuente con las herramientas necesarias para trabajar en cada rincón de la provincia.























