La Secretaría de Cultura de Río Negro anunció un descubrimiento paleontológico de proyección internacional en el corazón de la provincia. Un equipo de científicos argentinos, liderado por la doctora María Lucila Fernández Dumont y perteneciente a la Fundación Azara, logró identificar una nueva especie de cocodrilo prehistórico totalmente desconocida para la ciencia. El hallazgo se produjo en el Área Paleontológica La Buitrera, un yacimiento de resguardo provincial que viene siendo estudiado de manera ininterrumpida desde hace un cuarto de siglo por el doctor Sebastián Apesteguía y que no deja de sorprender a la comunidad científica global.
Bautizada oficialmente con el nombre de Antusuchus rionegrinus, esta criatura habitó el territorio rionegrino hace más de cien millones de años, durante el período Cretácico. A diferencia de los cocodrilos que conocemos en la actualidad, este espécimen estaba adaptado biológicamente para la vida y la caza en tierra firme. Tenía las dimensiones físicas aproximadas de un perro mediano y se consolidó como un depredador terrestre sumamente especializado dentro de un entorno ambiental que por aquel entonces era muy diferente: un vasto desierto de dunas móviles modelado por el viento y un clima extremadamente cálido y árido, conocido por los expertos como el Desierto de Kokorkom.
La investigación, que acaba de ser publicada en la prestigiosa revista científica Historical Biology, se sostuvo sobre el análisis de dos ejemplares fósiles desenterrados en las inmediaciones de la zona de La Piedra Sola. Para estudiar las piezas sin alterar su estructura, los técnicos de la Fundación Azara limpiaron los sedimentos mecánicamente y luego sometieron los huesos a tomografías computadas de alta resolución y microscopía electrónica. Esta tecnología de vanguardia permitió observar los conductos e interiores óseos del animal de forma digital, aportando datos cruciales sobre el origen de los peirosáuridos, la familia de cocodrilos predadores que dominó los continentes del sur global.
Desde el Gobierno Provincial destacaron que este hallazgo se dio bajo el estricto cumplimiento de la Ley 3041 de protección patrimonial y museológica rionegrina, la cual regula el resguardo y la preservación de los yacimientos locales. La aparición del Antusuchus demuestra que el antiguo ecosistema de La Buitrera era mucho más complejo y diverso de lo que se estimaba, ya que hasta ahora solo se habían encontrado cocodrilos más pequeños que basaban su dieta en la ingesta de insectos y semillas, abriendo una ventana inédita hacia la evolución de las especies en la Patagonia.
























