El debate sobre el gasto político y el financiamiento de los parlamentos provinciales sumó nuevos datos fiscales que exponen realidades completamente diferentes a lo largo y ancho del país. A partir de un relevamiento de datos públicos difundido por la cuenta especializada Argentina en Datos, elaborado sobre la base de los Presupuestos oficiales presentados por cada jurisdicción, se revelaron brechas abismales en lo que cuesta mantener a cada diputado o senador provincial al año. En ese mapa, la provincia de Río Negro quedó posicionada en un lote intermedio-bajo, exhibiendo niveles de gasto significativamente menores que los de sus principales vecinas patagónicas.
De acuerdo con las cifras oficiales que detalla el informe, el costo anual por legislador en Río Negro se fijó en $640.391.304. Si bien la cifra se encuentra por encima de los distritos históricamente más austeros del país como Santiago del Estero ($137.624.398) o San Luis ($173.535.052), el presupuesto rionegrino se muestra contenido frente a la media nacional y, fundamentalmente, frente a las provincias con las que comparte la región patagónica.
La comparación patagónica y la enorme brecha con Neuquén
Al poner la lupa sobre la Patagonia, las asimetrías presupuestarias se vuelven llamativas. La Legislatura de Río Negro funciona con una estructura que representa casi un tercio del gasto de la provincia vecina de Neuquén, donde cada uno de sus legisladores demanda un costo anual de $1.601.875.702.
La diferencia también es marcada con el extremo sur del país: en Tierra del Fuego el costo por banca se eleva a $1.767.630.056 por año, mientras que en Chubut la cifra se ubica en los $1.183.806.828. De este modo, Río Negro se consolida como la provincia con el poder legislativo más económico de toda la región sur del país.
Los extremos del ranking nacional
El informe vuelve a encender la polémica en torno a los distritos del norte y el centro del país, donde las estructuras parlamentarias demandan fondos multimillonarios debido al volumen de asesores, viáticos y personal contratado. Los extremos de la lista a nivel nacional exponen una brecha que llega a ser de 15 veces más entre una provincia y otra:
- Tucumán a la cabeza: Es el distrito más caro de la Argentina, con un gasto sideral de $2.735.446.633 anuales por cada legislador.
- El lote de los dos mil millones: CABA se ubica en segundo lugar con $2.661.574.280, seguida muy de cerca por Chaco con $2.492.181.448, la provincia de Buenos Aires con $2.232.681.159 y Santa Fe con $2.059.968.290.
- Los más austeros: En la base de la pirámide de gasto se consolidan la mencionada Santiago del Estero, San Luis y Mendoza, esta última con un costo por legislador de $242.377.007.
La difusión de estos datos pone en perspectiva el debate sobre la optimización de los recursos públicos. Mientras que en gran parte del país se exige una mayor reducción del gasto político, los números rionegrinos demuestran que, en el contexto de la Patagonia, la provincia mantiene una administración parlamentaria comparativamente más moderada que el resto de sus pares regionales.

























