En lo que representa un fuerte cambio de timón para el mercado de infraestructura energética en la Argentina, dos corporaciones internacionales que nunca antes operaron en el país se adjudicaron la construcción del gasoducto más grande de la historia nacional. Se trata de una obra clave presupuestada en US$1.200 millones, pieza fundamental para el megaproyecto de exportación de GNL que lidera el consorcio integrado por YPF, la italiana ENI y XRG (brazo de inversiones de la petrolera estatal de Abu Dhabi, Adnoc).
El consorcio ganador está conformado por la estadounidense Pumpco, subsidiaria del gigante MasTec, propiedad del empresario Jorge Mas, dueño del Inter de Miami, y la firma italiana Bonatti. Ambas multinacionales desembarcarán en la Patagonia de la mano de un socio local, la constructora Contreras Hermanos, encargada del diseño y la ingeniería del proyecto. La adjudicación formal ya fue notificada a las empresas, aunque el inicio efectivo de las tareas civiles quedará sujeto a la Decisión Final de Inversión (FID) que las petroleras socias prevén firmar entre finales de 2026 y principios de 2027.
El trazado de la megaobra contempla una extensión de 527 kilómetros y unirá de forma directa la Meseta Buena Esperanza, en el corazón neuquino de Vaca Muerta, con la localidad rionegrina de Sierra Grande, donde se edificará la planta de licuefacción y la terminal marítima de exportación. El proyecto consiste en el tendido en paralelo de dos ductos de escalas inéditas para la región: un caño de gas de 48 pulgadas de diámetro, el más grande jamás construido en el país, superando las 36 pulgadas del gasoducto Perito Moreno, y otro tramo de 24 pulgadas destinado al transporte de líquidos.
Segundo revés consecutivo para el duopolio Techint-Sacde
La resolución de esta compulsa internacional significó un duro e histórico revés para la alianza local constituida por Techint y Sacde, las constructoras lideradas por Paolo Rocca y Marcelo Mindlin. La Unión Transitoria de Empresas (UTE) de capitales argentinos quedó fuera de la carrera al ser superada por un margen del 15% en los precios ofertados por el bloque extranjero.
Se trata del segundo golpe consecutivo para el tándem Techint-Sacde en pocas semanas, ya que recientemente también perdieron la licitación del gasoducto paralelo financiado por Southern Energy (SESA) —el otro proyecto de GNL en marcha en la cuenca, comandado por PAE y Pampa Energía—, el cual quedó en manos de Víctor Contreras y la italiana Sicim. Fuentes del sector destacaron que la irrupción de competidores globales rompió con la histórica cartelización de la obra pública local, forzando una baja sustancial de costos en las ofertas que terminó beneficiando el financiamiento de los proyectos productivos.

























