Una medida de exclusión del hogar dictada por la Justicia de Cipolletti derivó en una insólita disputa patrimonial que acaba de resolverse con un fuerte límite judicial. Antes de cruzar la puerta tras ser desalojado de la vivienda que compartía con su pareja, un hombre decidió cobrarse la expulsión llevándose el automóvil familiar. La maniobra, lejos de quedar en el terreno de las desavenencias cotidianas de una separación, escaló rápidamente en los tribunales cuando la mujer denunció que se había quedado a pie y sin el único medio de transporte disponible para la organización de sus hijos menores de edad.
Ante el desamparo logístico, la afectada recurrió al fuero de Familia mediante una medida autosatisfactiva para recuperar el coche a la brevedad. La resolución judicial fue tajante al desarmar la conducta del infractor, fundamentándose en pruebas documentales irrefutables: el título de propiedad demostró que el automotor estaba inscrito exclusivamente a nombre de la mujer como un bien propio desde abril de 2022. Para colmo de males, y sumando un condimento de desfachatez al caso, el expediente reflejó que, a pesar de haber sido despojada del uso del rodado y ver cómo los niños debían caminar largas cuadras para tomar colectivos modificando sus rutinas, la demandante seguía afrontando puntualmente el pago mensual de la póliza del seguro obligatorio.
Frente a este escenario de flagrante desequilibrio, la Justicia ordenó confeccionar un mandamiento de secuestro que ejecutará un oficial de justicia directamente en el nuevo lugar de residencia del implicado, con la estricta directiva de dejar constancia del kilometraje para evaluar el desgaste del bien. No obstante, previendo que el hombre intente ocultar el coche o eludir la notificación domiciliaria, el juzgado activó un cerrojo vial interprovincial. Se libraron oficios urgentes a la Policía Regional Quinta, a la Caminera de Río Negro y a la Policía Caminera de Neuquén con una orden de captura inequívoca: retener el vehículo apenas sea detectado en circulación pública y enviarlo al depósito de la comisaría de la jurisdicción correspondiente hasta que la Unidad Procesal de Familia concrete la restitución definitiva a su dueña.

























