A casi tres semanas de la última vez que se vio a Kevin Hernández, el despliegue policial en Lamarque no solo se intensifica, sino que comienza a revelar conexiones que podrían cambiar el rumbo de la causa. En las últimas horas, lo que comenzó como un operativo de rastrillaje derivó en el secuestro de 1,426 kilos de flores de marihuana en un domicilio de la calle Urquiza.
Aunque el hallazgo de la droga inició una causa paralela por infracción a la Ley de Estupefacientes, los investigadores no descartan que el entorno y las actividades relacionadas con este secuestro aporten datos sobre el paradero de Kevin. El operativo es masivo: incluye al grupo COER, canes especializados, drones, personal a caballo y la colaboración de Prefectura Naval, que inspecciona minuciosamente el cauce y los brazos del río Negro.
Más allá del secuestro de estupefacientes, la Justicia calificó como «positivos» los allanamientos realizados en el Barrio Arenal. En ese sector, los efectivos lograron dar con objetos específicos que habían sido requeridos por la Fiscalía.
Estos elementos están siendo sometidos a pericias técnicas para determinar:
- Si pertenecen al joven desaparecido.
- Si presentan rastros biológicos o indicios de criminalidad.
- Si confirman la presencia de Kevin en esos lugares poco antes de su desaparición.
El Ministerio Público Fiscal mantiene un hermetismo estricto sobre las nuevas líneas de investigación que se abrieron tras el hallazgo de la droga. Sin embargo, el despliegue de fuerzas federales y provinciales sugiere que la búsqueda ha pasado de ser un rastrillaje de «paradero» a una investigación de mayor complejidad que involucra al entorno cercano del joven.
Cada hallazgo en el barrio Arenal y en la zona de la calle Urquiza está siendo procesado bajo un riguroso protocolo para evitar nulidades en caso de que la desaparición esté ligada a un hecho delictivo.

























