El Sistema de Índices de Precios Mayoristas que elabora el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) encendió señales de alerta en la cadena de costos de la economía real. Durante el mes de abril, el Índice de Precios Internos al Por Mayor (IPIM) experimentó un salto del 5,2% respecto a marzo, un guarismo que no solo representa la suba mensual más elevada desde marzo de 2024, sino que duplicó el avance del Índice de Precios al Consumidor (IPC) del mismo período, el cual se había ubicado en un 2,6%. Este comportamiento sectorial refleja una fuerte disparidad en la velocidad de ajuste de los precios, acumulando en los primeros cuatro meses del año un alza del 11,6% y una aceleración en la comparación interanual, que se situó en el 30,8%.
La dinámica alcista estuvo fuertemente ligada a factores globales y sectoriales específicos, con un impacto determinante del componente energético. La evolución del indicador respondió a una trepada del 5,3% en los denominados «Productos nacionales», frente a un avance más moderado del 2,5% en el rubro de los «Productos importados». Dentro del universo manufacturado local, el principal motor de empuje provino del apartado de «Petróleo crudo y gas», con una incidencia positiva del 2,09%, complementado por el avance del 1,63% en los «Productos refinados del petróleo», variables marcadamente afectadas por la escalada de las tensiones geopolíticas y los conflictos bélicos en Medio Oriente. En un escalón inferior, sectores como sustancias químicas, alimentos y bebidas, y manufacturas de caucho y plástico también aportaron presión al índice general.
El rezago de este reacomodamiento de precios se replicó en las mediciones alternativas que efectúa el organismo oficial. El Índice de Precios Internos Básicos al Por Mayor (IPIB), que excluye el efecto impositivo de los eslabones de comercialización, anotó un incremento mensual del 4,8%, compuesto por un ajuste del 4,9% en bienes nacionales y del 2,5% en el segmento importado. Por su parte, el Índice de Precios Básicos del Productor (IPP), indicador que mide la variación de los bienes producidos y vendidos por las empresas en el mercado doméstico, exhibió un avance simétrico del 4,8%, empujado de manera preeminente por un encarecimiento del 7,5% en las materias primas primarias, mientras que los bienes manufacturados y la energía eléctrica lo hicieron en un 3,7%.

En simultáneo con la evolución del circuito mayorista, el sector regulado y la obra civil también convalidaron incrementos en sus estructuras operativas. El Índice del Costo de la Construcción (ICC) en el Gran Buenos Aires registró una suba del 3,1% en el cuarto mes del año y consolidó una variación interanual del 30,2%. Al desagregar los capítulos del rubro, los gastos generales lideraron las subas con un 3,3%, impactados de manera directa por los nuevos cuadros tarifarios de las distribuidoras eléctricas Edenor y Edesur aprobados por el ENRE. Le siguieron los costos de mano de obra con un 3,1%, derivados del último entendimiento paritario homologado por la UOCRA, y los materiales, que promediaron un alza más atenuada del 2,9%, completando un panorama de revisión de costos generalizada de cara al próximo bimestre.

























