En política, cuando se apagan las luces, muchas veces todos terminan del mismo lado del mostrador.
Ese parece ser el caso en Río Negro, donde la diputada de La Libertad Avanza, Lorena Villaverde, salió en los últimos días a respaldar públicamente a su elegido para encabezar la lista a diputado nacional: el abogado Damián Torres.
Pero el currículum de Torres no parece encajar con el molde que enarbola el propio oficialismo libertario a nivel nacional, que reclama “candidatos puros” y sin pasado en estructuras tradicionales.
Torres fue empleado de Pedro Pesatti, vicegobernador de Río Negro y figura clave de Juntos Somos Río Negro (JSRN), además de haberse desempeñado como apoderado del partido provincial.
Actualmente, sigue cobrando un sueldo del Estado rionegrino, y fuentes extraoficiales señalan que incluso su madre percibiría ingresos del mismo ámbito.
Esta historia no termina ahí: mientras el dirigente se presenta como “libertario” de pura cepa, en las bases de La Libertad Avanza hay bronca. Militantes y referentes que no forman parte de los acuerdos de la cúpula denuncian que se está gestando un pacto político encubierto entre JSRN y LLA para que Torres lidere la boleta nacional, en un esquema de beneficios mutuos.
La movida choca de frente con el discurso de Nación, donde el propio presidente Javier Milei y su mesa chica insisten en que los candidatos deben representar un quiebre real con “la vieja política” y no ser parte de estructuras provinciales con años de poder.
En este contexto, el respaldo de Villaverde a Torres reaviva el debate interno: ¿es La Libertad Avanza en Río Negro un proyecto realmente independiente o una extensión funcional del oficialismo provincial?

























