El histórico reclamo por el servicio de agua potable en General Roca empezó a transformarse en un proyecto concreto de ingeniería. El gobernador Alberto Weretilneck anunció la convocatoria para el próximo 21 de mayo a una consulta pública virtual, un paso administrativo crucial y obligatorio que dejará el camino despejado para el llamado a licitación de la obra hídrica más grande de la provincia, financiada por la Corporación Andina de Fomento y ejecutada a través de Aguas Rionegrinas.
La magnitud del proyecto se mide tanto en presupuesto como en su proyección a largo plazo, ya que demandará una inversión que supera los 38.500 millones de pesos, convirtiéndose en el desembolso más importante de las últimas tres décadas para la infraestructura civil de la ciudad. El objetivo principal de este despliegue es garantizar el suministro normal de agua potable para más de 210.000 vecinos, blindando el crecimiento demográfico y urbano de Roca para los próximos 25 años.
Del río a la canilla: una reingeniería completa del sistema
La obra no se limitará a emparchar las redes existentes, sino que plantea una modernización integral que va desde la misma captación del recurso en el río Negro hasta la distribución final en las viviendas. Los ingenieros del proyecto contemplan un fuerte incremento en la capacidad de bombeo desde el río y, en paralelo, una ampliación del 50% en la capacidad de producción de la planta potabilizadora actual, resolviendo el histórico cuello de botella que sufre la ciudad durante los meses de verano.
Para solucionar los crónicos problemas de presión que afectan de manera desigual a las distintas barriadas, el diseño incluye la construcción de tres nuevas estaciones de bombeo estratégicamente distribuidas para abastecer de manera independiente a la Zona Baja, la Zona Alta y el sector de Barrio Nuevo. Este esquema de presurización se complementará con el tendido de más de 23.300 metros de nuevas cañerías de alta resistencia, diseñadas para resistir las exigencias del nuevo caudal.
El punto crítico de almacenamiento se concentrará en Barrio Nuevo, donde las cuadrillas levantarán una cisterna gigante con capacidad para almacenar dos millones de litros de agua. Esta reserva funcionará como un pulmón de seguridad para garantizar la continuidad del servicio y estabilizar la presión en uno de los sectores más vulnerables y alejados de la red de captación. Con la fecha de la consulta virtual ya fijada, el gobierno provincial busca cumplir con los estándares de transparencia internacional exigidos por los organismos de crédito para acelerar los plazos y encender las máquinas antes de fin de año.

























