El proyecto minero Calcatreu ha dejado de ser una promesa de obra para consolidarse como una realidad productiva que ya impacta de lleno en el corazón de la Región Sur rionegrina. Durante una reciente recorrida por el yacimiento, el gobernador Alberto Weretilneck confirmó que la planta cuenta actualmente con 202 trabajadores activos, de los cuales la gran mayoría, 155 operarios, son rionegrinos. El dato más relevante para la comunidad local es que 101 de esos empleados son residentes directos de Ingeniero Jacobacci, cumpliendo con creces la normativa que prioriza la mano de obra local.
Este despliegue laboral se sostiene en la Ley 80/20, una herramienta legal que exige a las empresas un piso del 80% de trabajadores con domicilio en la provincia. Para el Ejecutivo provincial, este esquema es la clave para combatir el desarraigo en una región históricamente postergada: el objetivo es que los jóvenes de la zona encuentren oportunidades reales de progreso sin tener que migrar hacia las grandes ciudades o hacia otras provincias en busca de sustento.
Weretilneck fue enfático al señalar que el impacto de Calcatreu no debe medirse solo por los salarios directos, sino por el «círculo virtuoso» que genera en la economía civil. La intención oficial es que la mayor cantidad de dinero posible circule en el territorio, fortaleciendo a los proveedores locales, los servicios de logística y los comercios de cercanía que abastecen la operación diaria de la mina.
Con la producción ya en marcha, Calcatreu se posiciona como el nuevo motor de desarrollo para la zona este de la provincia. La transición de la etapa de construcción a la de explotación sostenida asegura una fuente de empleo a mediano y largo plazo, proyectando a la minería como una actividad central para la integración económica de Río Negro. Según destacaron las autoridades, esta nueva etapa productiva no solo genera sueldos, sino que prepara a la región para una era de servicios especializados y crecimiento comercial sin precedentes.

























