La Norpatagonia plantó bandera en Buenos Aires con una apuesta inédita. Río Negro y Neuquén inauguraron formalmente su participación en la edición 2026 de la feria Caminos y Sabores, que se desarrolla en el predio de Costa Salguero. Rompiendo con el esquema de años anteriores, las provincias vecinas unieron recursos e identidad en el espacio unificado «Origen Patagonia», una propuesta que fusiona producción, turismo, alta gastronomía y artesanías regionales.
La apertura oficial reunió a ministros, productores y emprendedores locales, dando inicio a cuatro jornadas de intensa promoción. El stand rionegrino despliega todo el abanico productivo de la provincia: desde sus emblemáticas peras y manzanas del Alto Valle hasta la pesca del Atlántico, pasando por la consolidada Ruta del Vino Patagónico, los tejidos tradicionales del Mercado Artesanal y la preventa de los principales destinos turísticos para la temporada de invierno que ya está en marcha.
«Este espacio refleja un camino de integración que Río Negro y Neuquén vienen construyendo junto a nuestros gobernadores», destacó Carlos Banacloy, ministro de Desarrollo Económico y Productivo de Río Negro. El funcionario remarcó que la feria representa una vidriera clave a nivel nacional: «Acá está representado todo lo que nos identifica. Es una gran oportunidad para que miles de personas conozcan la calidad de lo que producimos y, sobre todo, el enorme trabajo que hay detrás de cada producto».
Por su parte, el ministro de Economía, Producción e Industria de Neuquén, Guillermo Koenig, celebró la concreción del stand conjunto como un hito político y comercial. “Lograr este espacio era un objetivo que veníamos trabajando y expresa una integración que también estamos llevando adelante en distintas políticas. Reunimos productos que representan a toda la región, desde la cordillera hasta el mar, mostrando el verdadero potencial de la Norpatagonia”, afirmó.
Hasta el domingo 12 de julio, el público que recorra la feria podrá disfrutar de una nutrida agenda que incluye clases de cocina en vivo con chefs regionales, degustaciones guiadas, charlas sobre fruticultura y catas de vinos, sidras, gin y vermuts patagónicos. La propuesta no solo busca seducir el paladar de los visitantes, sino también consolidar a la marca Patagonia como un sello indiscutido de calidad y origen en los mercados nacionales.

























