En una sesión que marcó un hito de consenso político, la provincia de Río Negro aprobó por unanimidad la sustitución de la histórica Ley N° 5255 por un nuevo marco legal laboral. La reforma estructural, impulsada por el Ejecutivo, no solo actualiza las herramientas de control del Estado, sino que adapta la normativa a las realidades del siglo XXI, incorporando por primera vez de manera integral figuras como el teletrabajo y las plataformas digitales.
La secretaria de Trabajo, María Martha Avilez, definió la medida como una decisión clara de fortalecer el rol preventivo del Estado. El objetivo es ambicioso: pasar de una oficina administrativa a un organismo con fuerte presencia territorial, capaz de intervenir de forma inmediata ante situaciones de riesgo o irregularidades en la contratación.
La reforma introduce cambios profundos en la dinámica diaria entre empresas, trabajadores y el Estado:
- Transformación Digital: Se implementan los expedientes electrónicos y las actas digitales. Esto permitirá que las denuncias se realicen de forma online y que los procesos administrativos sean más transparentes y rápidos.
- Nuevas Modalidades: La ley otorga un marco legal rionegrino a quienes prestan servicios en plataformas digitales y a quienes trabajan a distancia, sectores que hasta ahora operaban en una zona gris normativa.
- Combate a la Informalidad: Se crea un Registro Provincial de Infractores Laborales. Además, los inspectores ven fortalecidas sus facultades para detectar empleo no registrado y aplicar sanciones proporcionales y claras.
- Menos Juicios, más Conciliación: Se potencian los mecanismos de mediación para resolver conflictos de manera ágil en el ámbito de la Secretaría de Trabajo, buscando evitar que las disputas escalen a la instancia judicial.
Con esta nueva legislación, Río Negro busca posicionarse como una provincia con un modelo laboral moderno que «cuida a quien trabaja y acompaña a quien produce». La digitalización de los procesos no es solo un avance técnico, sino una estrategia para reducir la burocracia y permitir que los inspectores pasen menos tiempo entre papeles y más tiempo fiscalizando en las empresas y comercios de todo el territorio.
«Queremos garantizar condiciones laborales más justas y un sistema de sanciones que sea transparente», subrayó Avilez tras la aprobación. La ley entra en vigencia en un momento clave para la provincia, donde sectores como la minería y la energía demandan una fiscalización laboral dinámica y eficiente.

























