Un grave incidente ferroviario se registró durante la tarde de este viernes cuando una formación del Tren Patagónico, que cubría el trayecto habitual entre las ciudades de Viedma y San Carlos de Bariloche, impactó contra un vacuno que se encontraba sobre las vías, lo que derivó en un descarrilamiento parcial del convoy. De acuerdo a la información oficial brindada por la empresa estatal Tren Patagónico S.A., el siniestro se produjo alrededor de las 18:50 a la altura del kilómetro 95 del recorrido, obligando a activar de forma inmediata un amplio operativo de emergencia y asistencia.
Como consecuencia directa del fuerte choque contra el bovino, una parte del tren se salió de su eje y de los rieles, generando momentos de lógica preocupación e incertidumbre entre los pasajeros que colmaban la formación, la cual viajaba con ocupación plena y transportaba vehículos particulares. A pesar de la preocupante magnitud del suceso y del riesgo potencial que reviste un descarrilamiento en plena marcha, las autoridades de la firma ferroviaria confirmaron que afortunadamente no se registraron personas lesionadas ni heridas entre el pasaje ni el personal de a bordo.
Inmediatamente después de la colisión, los trabajadores ferroviarios activaron de forma ordenada los protocolos de seguridad civil previstos para estas contingencias, asistiendo a los usuarios y organizando las primeras maniobras de evacuación y resguardo bajo la supervisión de los equipos de auxilio. De manera simultánea, cuadrillas técnicas de la empresa se desplegaron en el sector afectado para iniciar los trabajos ininterrumpidos de evaluación de daños materiales, encarrilamiento de los vagones e inspección del estado de la infraestructura vial para poder restablecer el servicio.
A raíz de este peligroso episodio, la empresa Tren Patagónico S.A. emitió un comunicado oficial en el que reiteró la necesidad de reforzar de manera urgente las medidas de seguridad rural en los campos linderos a las vías. En este sentido, hicieron especial hincapié en la responsabilidad que les compete a los propietarios de establecimientos ganaderos de la región respecto al estricto mantenimiento de los alambrados perimetrales, advirtiendo que la negligencia en la contención de los animales pone en serio riesgo la vida de los pasajeros y de los trabajadores del transporte.

























