Lo que prometía ser una noche histórica para el boxeo roquense terminó en indignación y controversia. En pleno combate internacional desarrollado en Libia, el boxeador Cristian “El Potro” Luis fue víctima de un golpe ilegal por parte del cubano Ismaikel Pérez, justo después de sonar la campana que marcaba el cierre del quinto round.
La consecuencia fue directa: El Potro terminó mareado, desorientado y en el piso, sin que el jurado actuara conforme al reglamento. En lugar de descalificar al boxeador que golpeó fuera de tiempo, la comisión decidió dar por terminada la pelea sin decisión. Ni victoria ni derrota, ni justicia.
En cualquier rincón del mundo donde se respeten las reglas del boxeo, un golpe posterior a la campana es motivo automático de descalificación. Pero en Libia, y ante las cámaras de TyC Sports Play y DAZN, el criterio pareció más flexible.
El Potro, oriundo de General Roca, llegó a este combate con un sólido récord profesional de 12 victorias (5 por KO) y 4 derrotas, y con la expectativa de posicionarse en el radar internacional. El cubano Pérez, en cambio, ostentaba 31 triunfos, 22 de ellos por la vía rápida, con 3 derrotas y 1 empate.
Tras el golpe Pérez pidió disculpas públicas, aunque para el equipo del argentino eso no alcanza: todo apunta a una injusticia. La comunidad del boxeo nacional exige que la pelea se reanude o se revoque el fallo.
La decisión final ahora está en manos de los organizadores y autoridades deportivas internacionales. Mientras tanto, El Potro ya regresó a su esquina: Roca lo espera, de pie.

























