El sábado por la noche, la Policía detuvo a un hombre tras ser sorprendido en su auto con una niña, en plena vía pública. Según trascendió, el sospechoso intentó huir al ver un patrullero, pero terminó chocando contra otro móvil policial. Fue reducido y trasladado a la comisaría, donde quedó a disposición de la Justicia.
La noticia corrió rápido en el barrio, generando indignación y movilización. Para muchos vecinos, el lugar donde residía el detenido era un «aguantadero», señalado reiteradamente como un foco de conflictos. La indignación no tardó en transformarse en acción.
Ayer, domingo por la tarde, un grupo de vecinos se reunió frente a una vivienda de la calle Salvador Maza, donde presuntamente vivía la familia de la niña afectada. En medio de la bronca, comenzaron a retirar todos los elementos de la casa y arrojarlos a la calle. La intención era incendiarlos, pero el fuerte viento impidió que las llamas avanzaran.
La tensión no cesó con la caída del sol. Horas más tarde, se registró un incendio en otra vivienda, ubicada sobre la calle Miralles. Bomberos Voluntarios de Plaza Huincul intervinieron rápidamente para evitar que el fuego se propagara.

























