La maquinaria digital se encendió en Río Negro. Tras la presentación oficial de los candidatos de Juntos Somos Río Negro, aparecieron decenas de cuentas nuevas inundando las redes con mensajes de apoyo. Detrás de los emojis verdes y frases bien redactadas, hay perfiles sin actividad ni seguidores, que despiertan una sospecha: ¿la política rionegrina entró en la era de los bots?
Todo se disparó el martes 23 de julio, cuando el gobernador Alberto Weretilneck publicó en redes sociales el spot de lanzamiento. En paralelo a los aplausos virtuales, se encendieron las alarmas. La cantidad y el tipo de comentarios encendieron el debate. De 230 mensajes en Instagram, al menos 97 corresponden a perfiles con signos claros de automatización: sin publicaciones, pocos seguidores y hasta imágenes de perfil generadas por inteligencia artificial.
Consultado por este medio, el secretario de Medios de Río Negro, Gustavo Glave, negó estar al tanto de cualquier acción organizada en ese sentido.
¿Qué buscan estas cuentas?
Expertos en comunicación política sostienen que los bots y los trolls cumplen objetivos distintos. Mientras los primeros simulan apoyo masivo, los segundos buscan desestabilizar con provocaciones. Pero en ambos casos el fin es el mismo: moldear la percepción pública.
La estrategia no es nueva, pero sí llama la atención por su volumen y coordinación. Hasta ahora, JSRN apelaba a apoyos reales en redes, con militancia activa y mensajes orgánicos. Esta vez, el cambio fue notorio.
El fenómeno, sin embargo, no se explica solo por las granjas de trolls. La polarización y la emocionalidad en las campañas han alentado conductas agresivas también entre usuarios reales. “Ya no se discute, se reacciona. La pelea en redes se volvió el deporte nacional”, cerró.

























