La administración municipal enfrenta una situación de tensión interna tras conocerse una serie de irregularidades que involucran el uso de símbolos institucionales para beneficio personal. Según trascendió, diversos funcionarios habrían colocado el logo del municipio en sus automóviles particulares con el objetivo de eximirse del pago del estacionamiento medido y, en algunos casos, para utilizar espacios de circulación restringida de forma permanente.
El malestar escaló rápidamente al interior de la órbita de Gobierno, donde ya se formalizó una denuncia que incluye capturas de pantalla de intercambios de mensajería instantánea. En esos registros se detallaría la mecánica de la maniobra, que permite a los implicados eludir los controles de tránsito que rigen para el resto de la ciudadanía. La controversia adquiere una relevancia particular ante el actual escenario económico local, marcado por los recientes incrementos en las tasas municipales y las críticas de los contribuyentes por la calidad de las prestaciones básicas.
A pesar de que la información ya circula en los despachos oficiales, el hermetismo es total respecto a posibles sanciones. Hasta el momento, las autoridades no han confirmado si se inició un sumario administrativo o si los responsables han sido apartados de sus funciones. Mientras tanto, la falta de una respuesta clara alimenta la incertidumbre sobre si el personal involucrado continúa circulando con las identificaciones de gestión para obtener ventajas en la vía pública.
























