El empresario Paolo Rocca, presidente del Grupo Techint, encendió una nueva alarma sobre la situación educativa y laboral en el país. En una reciente declaración pública, reveló que para cubrir 3.800 vacantes en su empresa, debieron entrevistar a más de 10.800 personas, debido —según afirmó— al bajo nivel de formación detectado en la mayoría de los postulantes.
La cifra fue mencionada durante su participación en un encuentro empresarial, donde Rocca puntualizó que la calidad educativa no solo limita el desarrollo del talento local, sino que compromete directamente la competitividad y productividad del país.
“El nivel educativo en Argentina es muy bajo. Este es uno de los principales obstáculos para crecer”, advirtió el ejecutivo, quien consideró que es urgente repensar el sistema de formación para generar una fuerza laboral capacitada y a la altura de los desafíos tecnológicos y productivos del siglo XXI.
Además, Rocca subrayó que la educación técnica y las habilidades básicas de comprensión lectora y resolución de problemas siguen siendo los puntos más débiles. “Esto no es un problema de las empresas, es un problema del país”, agregó.
Educación y empleo, una brecha creciente
Los datos compartidos por el Grupo Techint visibilizan una tendencia preocupante: cada vez más empresas enfrentan dificultades para encontrar trabajadores calificados, incluso para tareas de mediana complejidad. La brecha entre lo que enseñan las escuelas y lo que demandan los empleadores no deja de ampliarse.
En ese sentido, varios analistas señalan que la falta de inversión en educación pública, la desactualización de contenidos curriculares y las desigualdades de acceso están erosionando las posibilidades de desarrollo económico sustentable.
El caso expuesto por Rocca puede leerse como un llamado de atención urgente: si la Argentina no mejora sustancialmente su sistema educativo, las oportunidades de empleo formal seguirán deteriorándose y, con ellas, el crecimiento del país.

























