Cada 17 de junio, Argentina recuerda a Martín Miguel de Güemes, protagonista indiscutido de la defensa del norte durante la Guerra de la Independencia y uno de los líderes más admirados por su valentía y su cercanía con el pueblo. Nacido en Salta en 1785, Güemes se formó en el ámbito militar y se hizo conocido tempranamente por su coraje durante las Invasiones Inglesas, cuando logró un hecho inusual: capturar un barco inglés al galope, lo que marcó su reputación de audaz.
Su verdadera trascendencia comenzó tras la Revolución de Mayo. Güemes se alineó con los ideales revolucionarios y, desde su tierra natal, organizó la resistencia frente a las recurrentes invasiones realistas que amenazaban el norte. Para ello, formó una milicia de gauchos, los célebres “Infernales”, quienes aplicaron tácticas de guerrilla, ataques sorpresivos y dominio del terreno, logrando frenar hasta siete intentos de avance enemigo entre 1815 y 1821.
Además de su destreza militar, Güemes se distinguió como gobernador de Salta, cargo al que accedió por decisión del Cabildo local. Allí impulsó políticas de distribución de tierras a quienes combatían en las filas patriotas y defendió una firme autonomía regional, incluso ante la falta de apoyo y recursos desde Buenos Aires. Esta actitud le valió tanto admiradores como detractores, pero nadie dudaba de su compromiso con la causa y su sentido de justicia social.
La relación de Güemes con figuras como San Martín y Belgrano fue de mutuo respeto. San Martín llegó a afirmar que sin la contención del norte que lograba Güemes, la campaña libertadora sobre el Perú habría sido inviable. Sin embargo, su independencia y liderazgo popular generaron recelos en sectores porteños, que no veían con buenos ojos ni su autonomía ni su origen gaucho.
Su final fue tan épico como su vida: el 7 de junio de 1821, Güemes fue herido en una emboscada y murió diez días después, sin abandonar nunca el mando ni dejar de alentar a sus hombres. Se le atribuyen las palabras: “Yo ya estoy rendido. Mis gauchos no se rinden”.
Hoy, su figura simboliza la defensa del territorio, el valor de la propiedad y la importancia de la familia y la comunidad. Güemes es un emblema de la resistencia popular y la lucha contra la opresión, y en su memoria, el 17 de junio se honra a quienes, como él, pusieron el bien común por encima de intereses personales.

























