Parece que el plan económico finalmente encontró un oasis. El 2,6% de abril no es solo un número; es el fin de una racha de 10 meses consecutivos en los que la inflación se negaba a bajar, funcionando como una verdadera bocanada de oxígeno para un Gobierno que venía golpeado. Aunque el acumulado del primer cuatrimestre ya llegó al 12,3% (mirando por el espejo retrovisor la meta anual del 10,1% que se había fijado en el Presupuesto), la desaceleración es real y tangible.
Lo más festejado por el equipo económico es la inflación núcleo, que se situó en el 2,3%, demostrando que, sacando los aumentos estacionales, el corazón de los precios está empezando a latir más despacio.
Para entender dónde estamos parados, nada mejor que los números fríos que hoy se sienten un poquito más «tibios» para el bolsillo:
| Indicador | Dato de Abril |
| Inflación Mensual | 2,6% (la menor en 5 meses) |
| Inflación Acumulada 2026 | 12,3% |
| Inflación Interanual | 32,4% |
| Meta Presupuesto 2026 | 10,1% (ya superada) |
El dato que más «guiña el ojo» a la gestión actual es el de alimentos y bebidas no alcohólicas, que registró apenas un 1,5%. En cualquier economía esto es clave, porque es lo que más impacta en los sectores que menos tienen. Por el otro lado, el Transporte (4,4%) fue el «rebelde» del mes, impulsado por el ajuste en los combustibles que sigue pasando factura en el surtidor.
Dato clave: La educación también sintió el impacto del inicio de ciclo y ajustes paritarios, anotando un 4,2%, mientras que la recreación y la cultura fueron los rubros más austeros, con apenas un 1% de variación.
Aunque la meta anual del Ministerio de Economía ya quedó en el olvido (o habrá que recalcularla fuerte), el cambio de tendencia es la noticia que el Gobierno necesitaba para recuperar la iniciativa. Es, en definitiva, la primera buena noticia económica en mucho tiempo que no llega acompañada de un «pero» inmediato, más allá de la lógica tensión política que rodea a la Casa Rosada.

























