Edison Energía, la empresa de los hermanos Neuss que controla la transportadora eléctrica EDERSA en Río Negro, se sumó a la lista de empresas interesadas en la reprivatización de las represas hidroeléctricas, un negocio tentador con contratos dolarizados y proyecciones a largo plazo. La firma de los Neuss se anota junto a otros grandes jugadores del mercado, como YPF Luz, Pampa Energía y Genneia, así como las concesionarias actuales.
Un negocio estratégico
La reprivatización de las hidroeléctricas, cuyas concesiones originales vencieron en 2023, ha atraído a un grupo diverso de competidores. Entre los interesados están YPF Luz, que busca expandir su presencia más allá del gas; Pampa Energía, de Marcelo Mindlin; y Genneia, un líder en energías renovables. También se suman las empresas que ya operan las represas, como Enel (El Chocón) y AES (Alicurá), que buscan extender sus contratos hasta el año 2055.
Para las provincias de Río Negro y Neuquén, estas privatizaciones son un tema clave, ya que representan ingresos significativos por el uso del agua y las regalías hidroeléctricas, que en conjunto equivalen al 16% de las ventas de energía.
Requisitos y condiciones de los contratos
El gobierno de Javier Milei planea licitar las concesiones sin una base de precios, exigiendo que las empresas oferentes tengan activos superiores a 300 millones de dólares. Además, se excluye de la participación a las empresas públicas provinciales y municipales.
Los contratos prevén que, en los primeros dos años, el 95% de la energía se destinará a las distribuidoras a un precio fijo en dólares. A partir de 2026, ese porcentaje se irá reduciendo, dando más libertad a las empresas para comercializar su producción al mejor precio del mercado.
La rebaja del umbral técnico para participar en la licitación (de 350 MW a 100 MW) abre la puerta a empresas medianas, lo que podría diversificar la competencia, pero también genera dudas sobre su capacidad para gestionar proyectos de gran escala.

























