Inversión estratégica y la polémica con china
El respaldo financiero anunciado por Estados Unidos a la Argentina, que se materializó en un acuerdo swap de divisas por 20.000 millones de dólares, fue defendido con firmeza por el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, en una entrevista con un medio de su país. El funcionario buscó despejar las críticas internas sobre un posible «salvataje» a un país inestable, asegurando que la operación “no representa una pérdida” para los contribuyentes norteamericanos.
Bessent, con cuatro décadas de experiencia en el negocio de inversiones, explicó la maniobra con lógica bursátil: “No es un rescate. No hay dinero transferido. El Fondo de Estabilización Cambiaria nunca ha perdido dinero y no lo perderá aquí. Hay que comprar barato y vender caro, y el peso argentino está subvaluado”. Esta postura subraya la confianza de la administración estadounidense en la recuperación económica argentina bajo el gobierno de Javier Milei. Bessent agregó que la estrategia responde a la convicción de que al oficialismo le irá «bastante bien» en las próximas elecciones legislativas.
Sin embargo, la defensa económica se entremezcló con la geopolítica, generando una rápida controversia en Buenos Aires. El secretario del Tesoro calificó a Milei como un “gran aliado de Estados Unidos y un referente en América Latina”, pero luego afirmó que el mandatario argentino «tiene el compromiso de sacar a China de la Argentina». Este señalamiento se inscribe en la estrategia de Washington de frenar la creciente influencia de Beijing en la región, la cual Bessent describió como una amenaza: «El riesgo es terminar enfrentados con más barcos cañoneros, como en Venezuela. No queremos un Estado fallido”.
La respuesta oficial argentina: sin exclusiones comerciales
Las declaraciones de Bessent sobre el compromiso de excluir a China motivaron una inmediata aclaración por parte del gobierno argentino. El jefe de Gabinete, Guillermo Francos, utilizó una entrevista radial para marcar distancia con el comentario del funcionario estadounidense.
«No creo que una parte del acuerdo sea excluir a China de la Argentina», indicó Francos en Radio Rivadavia, buscando preservar la relación comercial con el gigante asiático, uno de los principales socios del país. El jefe de Gabinete afirmó que, si bien Argentina busca fortalecer sus lazos con Estados Unidos, esto no implica una ruptura con China, un socio estratégico en términos de swap y comercio bilateral.
Francos comentó que, si bien el apoyo estadounidense es clave, los términos precisos del acuerdo financiero aún no fueron vistos en un documento firmado y que se trata de “comentarios preliminares” del Tesoro de EE. UU. Destacó que el ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, que retornó recientemente al país, es quien deberá precisar los detalles del pacto ante el presidente Milei.
El jefe de Gabinete concluyó que, en todo caso, la posibilidad de un acercamiento más profundo con Estados Unidos podría darse en «algún tema que más le interesa a Estados Unidos», pero no en los temas comerciales, donde «no tienen nada que ver», reafirmando la autonomía de la política exterior argentina en materia de intercambio. De esta forma, el gobierno buscó evitar que el espaldarazo financiero de Washington implique un condicionamiento geopolítico que afecte el swap con China u otras relaciones económicas clave.

























