Un episodio delictivo registrado en la ciudad de General Roca desencadenó una compleja secuencia de engaños y hostigamiento contra una familia damnificada. El hecho principal ocurrió durante el transcurso del domingo en jurisdicción del barrio Noroeste, donde desconocidos sustrajeron un vehículo particular que se encontraba estacionado. Ante la falta de novedades inmediatas, los propietarios decidieron iniciar una campaña de búsqueda en plataformas digitales, difundiendo imágenes del automóvil y un número telefónico de contacto directo.
La apelación a la colaboración de la comunidad no produjo los resultados esperados y terminó por exponer a las víctimas a un segundo delito. A las pocas horas de la publicación, la familia comenzó a recibir una serie de llamados y mensajes amenazantes por parte de personas que aseguraban tener el coche en su poder o contar con información certera sobre su localización. Para restituir el bien o brindar los datos requeridos, los interlocutores exigieron transferencias de dinero de manera urgente.
Las exigencias económicas escalaron rápidamente, alcanzando montos de hasta dos millones de pesos bajo la promesa de liberar el vehículo o indicar su punto de abandono. Sin embargo, tras corroborar que las supuestas pruebas ofrecidas por los llamados resultaban inconsistentes y que los sospechosos incurrían en constantes contradicciones, los damnificados constataron que se trataba de intentos de estafa oportunistas articulados por personas ajenas al robo original.
Frente a la gravedad de las amenazas y el fracaso de los contactos para localizar el bien, la familia radicó la denuncia correspondiente ante las autoridades policiales. La investigación quedó enfocada en dos frentes: la localización del vehículo sustraído en barrio Noroeste y la identificación de las líneas telefónicas utilizadas para concretar las maniobras extorsivas en perjuicio de las víctimas.

























