La tensión institucional y social escala en la localidad rionegrina de Cervantes a partir de una medida de fuerza extrema que ya cumple cinco días consecutivos. En las puertas del edificio municipal, Eduardo Díaz permanece encadenado para visibilizar el reclamo por haberes impagos que, según expuso, acumula una deuda superior a los 8 millones de pesos. La situación generó consternación entre los vecinos que transitan a diario por el sector administrativo de la comuna.
Díaz, quien se desempeñaba bajo la modalidad de contratación de servicios, asegura no haber recibido remuneración alguna durante los últimos cuatro meses. A esa suma de salarios caídos se añaden montos correspondientes a liquidaciones correspondientes a períodos trabajados, lo que configura un cuadro de vulnerabilidad económica que lo llevó a tomar la determinación de protestar en la vía pública frente a la sede comunal.
Pese a que en días pasados mantuvo encuentros con funcionarios del gabinete municipal para destrabar el conflicto, el manifestante ratificó que no obtuvo respuestas concretas ni un cronograma de pago fehaciente. Ante la falta de avances en las negociaciones directas, volvió a ingresar por mesa de entradas un reclamo administrativo con el objetivo de exigir explicaciones formales sobre el estado de su legajo y las razones del atraso financiero.
Frente al estancamiento de las tratativas en la órbita municipal, Díaz advirtió que agotará las instancias administrativas para trasladar de inmediato la demanda al ámbito judicial. De no mediar un ofrecimiento oficial que salde la totalidad de la acreencia en el corto plazo, los asesores letrados del trabajador formalizarán la denuncia correspondiente en los tribunales ordinarios.

























