El intendente de Bariloche, Walter Cortés, generó una fuerte repercusión política en la provincia al evitar descartar una futura postulación para la gobernación de Río Negro con miras a las elecciones de 2027. Si bien el jefe comunal prefirió no realizar anuncios formales ni dar precisiones prematuras, lanzó un claro mensaje sobre el peso institucional de su ciudad al afirmar que la provincia debería contar con «un gobernador de Bariloche».
La definición surgió en el marco de una conferencia de prensa en la que Cortés fue consultado sobre el reclamo histórico del Municipio para asumir el poder concedente del servicio eléctrico local, una competencia contemplada en la Carta Orgánica municipal pero retenida por el Estado provincial. Al referirse a las gestiones que deberían llevarse a cabo ante la Legislatura rionegrina para lograr dicha transferencia, el mandatario deslizó la frase política que reconfiguró el debate. Repreguntado de forma directa sobre sus aspiraciones personales de ocupar el Sillón de los Cipreses, respondió entre risas: “No hay que adelantarse (…) Nunca se sabe. Pueden pasar muchas cosas en la vida”.
En el mismo encuentro con los medios, Cortés aprovechó para cruzar a los directivos de la Cooperativa de Electricidad Bariloche, quienes habían acusado al Ejecutivo municipal de intentar quedarse con «la caja» y avanzar sobre los recursos financieros de la entidad. El intendente desestimó de plano los señalamientos, aseguró que su gestión no pretende intervenir en los fondos de la institución y reorientó sus críticas hacia la conducción de la cooperativa, exigiendo la pronta convocatoria a elecciones y manifestando su firme rechazo a cualquier proyecto que busque transformar la CEB en una sociedad anónima.

























