Familiares de pacientes y vecinos de la zona volvieron a advertir sobre la presencia constante de lavacoches que ocupan veredas y parte de la calle. Según relatan, el lugar se convirtió en un sector sin control, donde los trabajadores no solo ensucian el área, sino que también rompen los aspersores para evitar que el agua los moje.
A esto se suman quejas por la insistencia con la que abordan a quienes llegan al sanatorio para acompañar a familiares internados o para atenderse. “Te piden plata, te golpean la ventanilla, te buscan charla… y si decís que no, te amenazan”, contaron vecinos. Otros residentes de la ciudad, o habitantes que visitan la ciudad para atenderse en el sanatorio, han sufrido robos. La convivencia con el centro médico —que recibe ambulancias, pacientes y un flujo constante de autos— vuelve la situación aún más conflictiva, sobre todo en horas pico.
Esto no solo sucede frente al Sanatorio Juan XXIII, en la calle San Juan, frente al Chango Más, ocurre exactamente lo mismo. «Cuidacoches» o «lavacoches» que amenazan a los vecinos, y alteran la paz social en la vía pública. Por ahora, no hubo comunicación oficial del Municipio sobre controles u operativos para ordenar el sector. Incluso, nunca hubo siquiera un mínimo interés en solucionar una problemática que no es nueva.

























