Al inicio de este 2026, el proyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) se consolida como la obra de infraestructura energética más importante de Argentina, alcanzando un progreso global del 51%. Tras un cierre de año 2024 marcado por hitos fundamentales en el tendido de tuberías, el cronograma actual ha ingresado en una etapa de alta complejidad técnica. Durante estas primeras semanas de enero, las cuadrillas comenzaron a ejecutar el Cruce Horizontal Dirigido del río Negro, una maniobra de ingeniería de precisión que consiste en realizar una perforación a 30 metros de profundidad por debajo del lecho del río. Este método permite el paso de la tubería sin alterar el ecosistema ni el cauce del agua, sumándose a los más de 70 cruces especiales ya finalizados entre caminos y arroyos a lo largo de la provincia.
En la región del Alto Valle, la Estación Cabecera Allen cumple un rol vital como nodo conector y muestra un ritmo de trabajo sostenido. En este punto estratégico, se están completando las soldaduras y el levantamiento de las últimas secciones de los tanques de almacenamiento TK7 y TK8. Al mismo tiempo, los equipos técnicos avanzan en las redes auxiliares de seguridad, sistemas de drenaje y edificios administrativos, asegurando que la infraestructura esté lista para vincular la producción de shale oil proveniente de Neuquén con el sistema de Oleoductos del Valle (Oldelval). Este avance se complementa con las obras en Chelforó, donde la estación de bombeo y la planta transformadora ya registran progresos significativos para garantizar la presión necesaria en el transporte del crudo hacia el mar.
El destino final de este recorrido de 437 kilómetros es la Terminal Punta Colorada, donde la transformación del paisaje es evidente. Actualmente se trabaja en el montaje de los tanques de almacenamiento masivo y en el despliegue de los campamentos operativos. Sin embargo, el aspecto más disruptivo de esta fase es el inicio de la obra marina. A diferencia de los puertos convencionales, Punta Colorada operará con un sistema de monoboyas instaladas a 15 kilómetros de la costa, conectadas por un oleoducto submarino. Este diseño permitirá que los buques de gran escala, denominados VLCC, puedan amarrar y rotar libremente según las corrientes marinas, lo que garantiza una operatividad constante incluso frente a condiciones climáticas adversas en el Atlántico.
Desde el punto de vista económico, el impacto del proyecto VMOS es de una magnitud sin precedentes para la macroeconomía argentina. Amparado bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), el financiamiento fue estructurado mediante un crédito internacional de 2.000 millones de dólares, marcando el retorno del crédito externo para obras privadas de gran escala. Se estima que, una vez en funcionamiento, el sistema permitirá un ingreso anual de divisas superior a los 15.000 millones de dólares. A nivel local, la construcción ya dinamiza las economías del valle y la meseta, generando más de 1.500 puestos de trabajo directos y fomentando el crecimiento de proveedores rionegrinos vinculados a la logística y los servicios petroleros.
La viabilidad de este megaproyecto se ve respaldada por los récords de producción que se están alcanzando en la cuenca. Recientemente, el yacimiento Loma Campana, operado por YPF y Chevron, superó la barrera histórica de los 100.000 barriles diarios de petróleo, validando el potencial geológico de Vaca Muerta. Con este escenario de abundancia, la inauguración de la primera etapa del VMOS sigue firme para diciembre de 2026, con una capacidad inicial de 180.000 barriles diarios. El plan de expansión es ambicioso y proyecta alcanzar los 550.000 barriles diarios durante 2027, posicionando a Río Negro como el principal centro exportador energético y una pieza clave para la estabilidad financiera del país.

























