Un fuerte temporal de granizo volvió a golpear a los esquemas productivos de Río Negro, dejando un saldo de daños materiales que aún se intentan dimensionar. La tormenta, que afectó diversas zonas de la provincia entre el lunes y este martes, impactó con dureza en cultivos que se encontraban en plena etapa crítica o final de cosecha, generando preocupación en las chacras y zonas de producción bajo cubierta.
Según los primeros informes, el fenómeno climático no discriminó sectores: se reportaron daños significativos en plantaciones de maíz y cebolla, como así también la destrucción de invernaderos y sistemas hortícolas. En lo que respecta a la fruticultura, si bien la temporada de cosecha se encuentra en su tramo final, el granizo alcanzó a las variedades de manzana que todavía permanecían en las plantas, afectando la calidad de la fruta para su comercialización.
Relevamiento en territorio
Desde el Ministerio de Desarrollo Económico y Productivo informaron que equipos técnicos ya se encuentran recorriendo las zonas afectadas para elaborar un catastro preciso de las pérdidas. «Se está recopilando información en territorio para dimensionar los daños provocados por el temporal», indicaron fuentes oficiales, tras el contacto inicial con los productores damnificados.
Por su parte, el ministro Carlos Banacloy reconoció el impacto emocional y económico del evento: “Sabemos que detrás de cada producción hay años de esfuerzo e inversión que pueden perderse en pocos minutos”, señaló el funcionario, mientras se espera que los informes técnicos determinen la gravedad del siniestro en cada parcela.
El compromiso del Ejecutivo
El gobernador Alberto Weretilneck confirmó que la Provincia activó los mecanismos de acompañamiento para el sector, aunque todavía no se han especificado las herramientas financieras o de asistencia técnica que se pondrán a disposición. «Activamos de inmediato los relevamientos para acompañar al sector», manifestó el mandatario ante la emergencia.
Para los productores rionegrinos, este nuevo evento climático representa un duro revés en una temporada marcada por la volatilidad de los costos y los desafíos logísticos. Se espera que en los próximos días, una vez finalizado el recuento de hectáreas afectadas, se anuncien las medidas concretas para paliar las pérdidas de quienes vieron su trabajo bajo el hielo en cuestión de minutos.

























