Un caso que conmociona a San Juan y sigue generando repudio social tuvo un capítulo estremecedor esta semana. Ariel Omar Pérez, conocido como “Guascazo”, confesó en plena audiencia judicial el femicidio de su expareja y declaró sin ningún atisbo de arrepentimiento:
“Sí, sí, yo la maté y lo volvería a hacer 50.000 veces más”.
La frase, dirigida a los jueces Flavia Allende, Federico Rodríguez y Gerardo Fernández Caussi, selló la audiencia en la que recibió la condena a prisión perpetua.
Un femicidio brutal
El crimen ocurrió el 18 de febrero de 2024, tres días después de que Pérez asesinara a la mujer —empleada municipal con la que había mantenido una relación de tres años— de ocho puñaladas en la puerta del cementerio de Angaco. Desde ese día estaba detenido.
Durante el proceso judicial, médicos y psicólogos diagnosticaron al acusado con una personalidad borderline, marcada por un carácter impulsivo, transgresor y violento.
Conducta desafiante en el juicio
En la audiencia final, Pérez se mostró molesto por estar presente. Primero pidió “firmar e irse” y luego se negó a seguir el trámite desde una sala virtual. Finalmente, lanzó su declaración cargada de violencia y desprecio hacia la víctima, dejando en claro que no tenía intención de mostrar arrepentimiento.
Condena ejemplar
La Justicia sanjuanina ratificó la prisión perpetua como única pena posible para este femicidio agravado, un fallo que busca dar una señal frente a la violencia extrema contra las mujeres.
El caso vuelve a poner en el centro la urgencia de políticas de prevención y protección para evitar que la violencia machista siga cobrando vidas en Argentina.

























