El nuevo Mapa Global de la Obesidad Infantil, difundido por Unicef, encendió una fuerte señal de alerta: la obesidad en niños y adolescentes superó por primera vez al bajo peso como la forma más frecuente de malnutrición en el planeta.
El relevamiento, que incluyó datos de más de 190 países, advierte que uno de cada diez chicos de entre 5 y 19 años tiene obesidad, y que desde el año 2000 esta cifra se triplicó.
Factores que explican el fenómeno
El informe atribuye el aumento principalmente a cambios en la alimentación: el consumo de productos ultraprocesados y bebidas azucaradas desplazó a las dietas tradicionales en gran parte del mundo.
En Argentina, el panorama refleja la misma tendencia. Se estima que los ultraprocesados aportan al menos un tercio de la ingesta energética de los adolescentes, lo que incrementa el riesgo de problemas de salud a corto y largo plazo.
Riesgos para la salud
Unicef advirtió que la obesidad infantil eleva la probabilidad de desarrollar enfermedades como diabetes tipo 2, hipertensión, problemas cardiovasculares y que además tiene un fuerte impacto en la salud mental.
La organización internacional llamó a los gobiernos a reforzar políticas de prevención, fomentar hábitos saludables desde la infancia y limitar la publicidad y disponibilidad de productos dañinos para la salud de los niños.

























