El intendente Walter Cortés ha generado una fuerte controversia con las propuestas que busca incluir en la próxima reforma de la Carta Orgánica Municipal, prevista para 2026. Sus ideas apuntan a una drástica reducción de costos en la política local y a la implementación de un nuevo modelo de gestión.
Cortés propone incorporar referéndums semestrales para que los vecinos definan las prioridades del Ejecutivo. El intendente argumenta que este sistema es más económico y dinámico que el actual. «El Concejo Deliberante gasta 3.000 millones de pesos por año. Con eso se podrían hacer dos consultas al año, mucho más baratas y dinámicas. El pueblo mismo le dice al intendente lo que tiene que hacer», afirmó.
En la misma línea de austeridad, el jefe comunal confirmó que buscará reducir a siete el número de concejales y establecer un esquema de representación territorial por barrios para lograr una mayor cercanía con los vecinos.
Otro de los principales blancos de las críticas de Cortés son los organismos de control. El intendente se mostró particularmente duro con la Defensoría del Pueblo y el Omiduc, a los que considera inútiles y costosos. Según Cortés, estos organismos representan «40 o 30 sueldos» que no aportan valor a la comunidad. «En la próxima reforma de la carta orgánica no vamos a imponer la Defensoría del Pueblo. Vamos a sacar los entes y todas estas organizaciones que no le vemos utilidad para el pueblo. No lo vamos a sostener», sentenció.
Las propuestas de Cortés, que buscan una «democracia moderna» más económica, anticipan un debate de alta tensión política para la Convención Constituyente del próximo año.

























