En un importante despliegue de seguridad iniciado en las primeras horas del nuevo año, el establecimiento de ejecución penal II de General Roca fue escenario de una requisa masiva que permitió desarticular diversas maniobras ilegales. El operativo, ordenado por el Ministerio de Seguridad y Justicia, abarcó los pabellones 1, 2, 3, 4, 6, 7 y 8, logrando un control integral de la unidad.
El procedimiento contó con la participación coordinada del personal penitenciario de guardia (entrante y saliente) junto a equipos de seguridad especializada, lo que permitió registrar las celdas de forma rápida y efectiva.
El saldo de lo incautado
El resultado del operativo fue contundente y puso de manifiesto el constante intento de los internos por evadir los controles de seguridad. Entre los elementos secuestrados se destacan:
- Comunicaciones: 16 teléfonos celulares, junto con sus respectivos cargadores, fundas y cables.
- Armas blancas: Una gran cantidad de «facas», cuchillos, planchuelas de hierro afiladas y tubos metálicos adaptados para el ataque.
- Alcohol artesanal: Envases de gran tamaño con «pajarito», una bebida alcohólica fabricada por los internos a base de fruta fermentada en descomposición, conocida por ser detonante de peleas internas.
- Otros elementos: Prendas de vestir similares a los uniformes del personal penitenciario, joysticks de consolas de juegos y antenas improvisadas.

Resistencia y nuevas causas judiciales
Aunque la mayor parte del operativo se desarrolló bajo los protocolos vigentes y de forma ordenada, se registraron momentos de tensión. Al ser retirados de sus celdas para el pesaje y registro, algunos internos reaccionaron con agresiones verbales y resistencia física.
En dos casos puntuales, la violencia escaló y los efectivos debieron intervenir para evitar desbordes. Como consecuencia, se iniciaron actuaciones judiciales por atentado y resistencia a la autoridad contra los internos involucrados, sumando nuevos procesos a sus condenas actuales.
Seguridad y transparencia
Desde la dirección del penal y el Ministerio destacaron que la planificación permitió finalizar la requisa sin personas lesionadas ni daños de magnitud en las instalaciones. Cada elemento secuestrado fue documentado y fotografiado para garantizar la trazabilidad del procedimiento ante la Justicia.
Este tipo de intervenciones sorpresivas y masivas son parte de la estrategia para reducir los riesgos de violencia interna y garantizar que las unidades penitenciarias no funcionen como centros de coordinación de delitos externos a través del uso de telefonía móvil.

























