La actividad industrial argentina registró un quiebre en su tendencia negativa durante el mes de marzo. Según el Índice de Producción Industrial (IPI) elaborado por la consultora Orlando J. Ferreres y Asociados, la producción fabril creció un 0,7% interanual, interrumpiendo una racha de ocho meses de variaciones negativas. En términos desestacionalizados, el sector avanzó un 0,8% mensual respecto a febrero.
Pese a este dato positivo, el balance del primer trimestre de 2026 sigue mostrando los desafíos que enfrenta el sector: el acumulado de los primeros tres meses arrojó una baja del 3,1% interanual. Los analistas advierten que la recuperación es todavía heterogénea y que la demanda interna y externa aún no muestran señales de una reactivación sólida y definitiva.
El desempeño por sectores
El repunte de marzo estuvo impulsado por rubros específicos que lograron revertir sus indicadores:
Minerales no metálicos: Fue el sector de mejor desempeño con un crecimiento del 7,3% interanual, traccionado principalmente por un aumento del 11% en los despachos de cemento portland para la construcción.
Alimentos, bebidas y tabaco: Registró una suba del 2%, donde la producción de aceites (con un avance del 5,2%) fue el factor determinante.
Industria automotriz: Logró una leve mejora del 0,4%, cortando meses de caídas estrepitosas que rondaban el 30%, aunque en el acumulado trimestral todavía arrastra una baja del 16,8%.
Maquinaria y equipo: Aunque sigue en terreno negativo (-5,3%), moderó significativamente su caída en comparación con el inicio del año, cuando las bajas superaban el 20%.
Un panorama de cautela
Desde la consultora señalaron que la mejora de marzo debe tomarse con prudencia. Entre los factores de riesgo aparecen la desaceleración económica de Brasil —principal socio comercial de la industria local— y el hecho de que los ingresos de las familias aún no logran impulsar con fuerza el consumo interno.
Si bien la construcción da señales de vida y sectores como el acero crudo (que creció un 17,1%) muestran dinamismo, la consolidación de este crecimiento dependerá de la evolución de la macroeconomía y de la recuperación del poder adquisitivo en los próximos meses.

























