General Roca, Río Negro. La inacción y la falta de compromiso de la gestión de la intendenta María Emilia Soria frente a la seguridad en el Canal Principal de Riego han transformado un peligro previsible en una tragedia recurrente. Con la llegada del calor, el canal se convirtió en un matadero silencioso, con agrupaciones proteccionistas denunciando la muerte por ahogamiento de al menos 10 perros en las últimas semanas.
La preocupación no es nueva. Desde antes del inicio de la Temporada de Riego, cuando el caudal aumenta, las alertas fueron ignoradas. Ahora, la seguidilla de caídas ha expuesto la indolencia de las autoridades municipales y del Consorcio de Riego, que comparten la responsabilidad de la prevención. Maria Emilia Soria se muestra muy comprometida cuando tiene que fotografiarse haciendo colectivismo, regalando con la plata de los contribuyentes electrodomésticos a otros vecinos, o organizando una fiesta que le cuesta $ 300.000.000 a los roquenses. Pero para solucionar históricos problemas, que cualquier roquense reconoce como añejos, pareciera no importarle en absoluto.
Promesas incumplidas y «cantidad alarmante» de muertes
Para los animales el canal grande desde que está cementado es una trampa mortal. Ingresan buscando agua para refrescarse del calor, y no pueden salir. Esto no es algo que complejo de entender, lo que sorprende es que sea tan fácil ignorar. La agrupación Ranhu lanzó una crítica demoledora contra la falta de gestión, revelando que el problema no solo persiste, sino que se ha agravado. Según sus registros, más de 23 perros terminaron dentro del cauce desde que comenzó la temporada, con un saldo fatal de 10 animales fallecidos. Ranhu recordó que mantuvieron dos reuniones (una en 2023 y otra en 2024) con el compromiso de implementar medidas mínimas de seguridad. Sin embargo, denunciaron que las autoridades faltaron a su palabra:
“Nunca tuvimos respuesta ni siquiera a lo mínimo que habíamos logrado, y era poner más elementos de sujeción dentro del canal. Olvídense del cercado y escaleritas porque parece ser un trabajo muy costoso”, expresaron, señalando el desprecio por la vida animal. Si bien observaron «alguna rampa nueva cerca de la Mendoza», la medida es totalmente insuficiente frente a la crisis.
Ausencia de controles y cuestionamiento a la conducción
La crítica a la inacción de la Municipalidad de Soria se extiende a la falta de controles elementales. Los proteccionistas denunciaron que no se colocaron carteles visibles que alerten sobre el peligro ni se emitieron las multas correspondientes para fomentar la conciencia de los vecinos.
Además, la organización cuestionó la falta de continuidad en la gestión del problema: al intentar retomar el diálogo, se encontraron con que la conducción del Consorcio de Riego había cambiado, con un presidente que, según señalaron, estaría radicado en Cipolletti. Este cambio y la falta de seguimiento demuestran el desinterés administrativo para resolver un tema que afecta no solo a los animales, sino también a las personas que transitan la zona.
La Intendencia, en lugar de priorizar la seguridad de la fauna urbana y la prevención, se ha limitado a ignorar el problema, obligando a los vecinos a jugarse la vida en rescates que, cada vez con más frecuencia, terminan en tragedia.

























