La postal parece salida de un pueblo sin control: un chancho rebuscando comida entre montañas de residuos en un basural clandestino de General Roca. Pero no es una película ni una sátira: es la realidad de una ciudad donde la mugre se acumula más rápido que las soluciones.
La imagen del animal caminando entre bolsas, restos de comida y plásticos resume un problema crónico: vecinos que arrojan basura en cualquier parte, esquivando los contenedores y desoyendo todas las advertencias. Las multas por arrojar residuos en la vía pública existen, pero no alcanzan. Ni las sanciones ni el sentido común espantan la costumbre de ensuciar. MIRA EL VIDEO ACA
“Esto no es solo falta de higiene, es una muestra de desidia”, dice un vecino cansado de ver cómo esquinas, baldíos y terrenos se transforman en mini basurales. “Después se quejan de las ratas, de los olores o de los bichos, pero la basura la tiran ellos”, remata.
Mientras tanto, el chancho —símbolo involuntario de esta postal— sigue comiendo entre desechos, ajeno a la polémica que desató su aparición.

























