General Roca, Río Negro. Una intervención ejemplar del servicio de emergencias 911 permitió salvar la vida de un bebé que había dejado de respirar. El dramático episodio ocurrió cerca de las 20 horas de anoche en el barrio Stefenelli.
El llamado ingresó a la central con un alto nivel de desesperación: un padre que, entre el llanto y el shock, no lograba explicar que su bebé no reaccionaba. Rápidamente, la operadora tomó el control de la situación. La operadora aplicó el protocolo pediátrico, primero estabilizando al padre para que pudiera escucharla y luego iniciando la instrucción técnica para desobstruir la vía aérea del niño, todo mientras el hombre conducía hacia el centro de salud por sus propios medios.
La tensión de la comunicación fue interrumpida por un sonido de alivio: el llanto del bebé. La respiración había regresado gracias a las maniobras guiadas. A pesar de revertir la emergencia, la operadora demostró un alto nivel de compromiso: no cortó la llamada. Se mantuvo en línea durante todo el trayecto al Sanatorio Juan XXIII, verificando que el pequeño siguiera respirando de manera estable y conteniendo al padre, que continuaba en estado de shock.
La comunicación solo se cerró cuando el bebé fue entregado al equipo médico del sanatorio, confirmando que el menor llegó con vida al centro de salud.

























