Un fuerte operativo policial sacudió la tranquilidad de Roca. El personal de la Subcomisaría 69° se puso al hombro una investigación judicial y metió dos allanamientos en simultáneo en distintos puntos de la ciudad. El despliegue no fue menor, ya que para evitar sorpresas los uniformados contaron con el apoyo del cuerpo especial COER, el Gabinete de Criminalística y los especialistas de Toxicomanía. Aunque uno de los procedimientos terminó con las manos vacías, el que hicieron en la zona norte fue un verdadero pleno para los investigadores.
Al entrar a la vivienda señalada, los policías se chocaron con un arsenal y una cantidad importante de elementos ilegales. Encontraron un arma de fabricación casera de las conocidas como «tumberas», dos revólveres listos para usar, un rifle de aire comprimido y un montón de balas de distintos calibres. El panorama se completó cuando los peritos antidroga metieron mano y secuestraron un trozo de más de 150 gramos de marihuana.
Pero la sorpresa no terminó ahí. En el lugar, los agentes encontraron una moto Motomel de 150 centímetros cúbicos. Al chequear los datos en el sistema, saltó enseguida que el vehículo tenía un pedido de secuestro activo porque se la habían robado a su dueño a comienzos de este mes de mayo. Toda la mercadería ilegal y las armas quedaron incautadas a disposición de la Justicia, que ahora buscará determinar quiénes manejaban este aguantadero en el norte de la ciudad.


























