El último fin de semana largo por el 25 de Mayo dejó en claro cómo está el bolsillo de los argentinos hoy en día. Según los datos de CAME, se movió muchísima plata en todo el país, exactamente unos 339.880 millones de pesos entre comida, alojamiento y transporte. Sin embargo, detrás de ese número gigante, la realidad muestra que la gente viajó con el freno de mano puesto. Fueron escapadas cortas, de apenas dos noches promedio, y se priorizó mucho el turismo de cercanía para no pasarse con los gastos de nafta o pasajes. En este escenario de billeteras ajustadas, el rincón norpatagónico que comparten Río Negro y Neuquén volvió a marcar la diferencia y se convirtió en el gran oasis del mapa turístico.
San Carlos de Bariloche, como pasa siempre, jugó en otra liga. La ciudad rionegrina no necesita de una fiesta popular o un evento masivo para convocar gente; su marca registrada son los paisajes y la naturaleza. Este fin de semana, impulsada por un récord de reservas en Aerolíneas Argentinas, la cordillera recibió un aluvión de visitantes que llenaron los vuelos. Aunque la estadía fue relámpago, quienes tienen un resto económico prefirieron gastarlo en un destino que te garantiza pasarla bien, ayudados por un clima frío pero estable que dejó disfrutar de las caminatas y los paseos con total tranquilidad.
Del lado de Neuquén, la historia fue muy parecida pero con un fuerte acento regional. La zona de los lagos neuquinos se llenó de turistas que llegaron en auto desde las provincias vecinas y, sobre todo, desde el Alto Valle. Esta modalidad de «armar el bolso y salir a la ruta» salvó el fin de semana en la región. Muestra que la cordillera neuquina ya no es solo para las vacaciones largas de invierno o verano, sino que se transformó en el patio trasero de descanso para miles de familias que buscan desconectar un par de días sin gastar una fortuna en logística.
Al final del día, mientras en otras provincias del país la ocupación hotelera estuvo bastante floja y arañó el 40%, Río Negro y Neuquén demostraron que siguen siendo los destinos más deseados de la Argentina. La tendencia actual es clarísima: cayó el interés por viajar al exterior por los costos y subió casi un 50% la búsqueda de opciones nacionales. En esa compulsa, la Patagonia siempre tiene las de ganar porque ofrece ese aire puro y esos paisajes que la gente elige cada vez que tiene la oportunidad de armarse un fin de semana de descanso.

























