La atmósfera en el Hospital Francisco López Lima de General Roca se tornó espesa en las últimas horas, luego de que trascendiera la presencia en el área de quirófanos de Mauricio Atencio Krausse, el médico anestesiólogo hallado culpable en primera instancia por el homicidio culposo del pequeño Valentín. El impacto de la noticia no solo reabrió las heridas de una familia que aún clama justicia, sino que obligó a una intervención política y administrativa de urgencia por parte de la dirección del establecimiento, que decidió cortar por lo sano para preservar la integridad del servicio de salud pública.
En un diálogo frontal, la directora de la institución, Susana Marezi, confirmó que la medida fue drástica y de cumplimiento inmediato: Atencio Krausse ha sido apartado de sus funciones en el hospital local. La directiva explicó que la asignación del profesional se dio a través del Colegio de profesionales que maneja el servicio de anestesia, sin que las jefaturas de quirófano notificaran previamente su incorporación al plantel de turnos. Al anoticiarse de la situación, y frente al comprensible repudio social, Marezi optó por anteponer el respeto al duelo familiar y la transparencia institucional por sobre cualquier tecnicismo administrativo.
Desde el punto de vista estrictamente jurídico, el médico aún conservaría la facultad de ejercer, dado que el fallo que dictó su inhabilitación se encuentra en etapa de revisión y, por ende, no está firme. Esta «zona gris» legal impide que el Ministerio de Salud o la Justicia rionegrina ejecuten hoy una prohibición formal de su práctica profesional en la provincia. Sin embargo, Marezi fue tajante al desmarcarse de las demoras judiciales: «No voy a permitir que esté en mi hospital. Esto es una cuestión ética», sentenció, dejando en claro que la responsabilidad de conducir una institución sanitaria implica decisiones que trascienden los expedientes.
Para blindar esta postura, la dirección del nosocomio ya trabaja con el área de Legales y mantiene contacto directo con el gobernador de la provincia. El plan consiste en formalizar ante la asociación de anestesiología el requerimiento explícito de que Atencio Krausse no sea asignado bajo ninguna circunstancia a cubrir turnos en General Roca. La determinación de Marezi parece no tener vuelta atrás, al punto de asegurar que asumirá las consecuencias operativas que esto demande en la programación de cirugías: «Si insiste, cierro el quirófano, pero no voy a permitir que anestesie a nadie en mi hospital».

























