Las denuncias por presuntas coimas en la compra de medicamentos comienzan a mostrar un impacto político que preocupa al oficialismo. Distintos analistas señalan que el caso puede repercutir de manera directa en el escenario electoral, sobre todo porque se suma al desgaste que ya genera la crisis económica.
Según consultores en opinión pública, la corrupción se transformó en una de las principales preocupaciones de los argentinos en las últimas semanas. El hecho de que las acusaciones estén vinculadas a un área sensible como la discapacidad potencia la indignación social y amplifica el daño sobre la imagen del gobierno nacional.
Los encuestadores coinciden en que aún es temprano para saber si este episodio se convertirá en un punto de quiebre, como en su momento ocurrió con la fiesta de Olivos durante la gestión de Alberto Fernández. Sin embargo, remarcan que la diferencia clave es que ahora existe una economía debilitada, con altos niveles de inflación y pérdida de poder adquisitivo, que ya había empezado a erosionar la figura presidencial antes del estallido del escándalo.
En las últimas mediciones, la percepción de corrupción aparece entre las primeras inquietudes de la sociedad, por encima de otros problemas coyunturales. Para los analistas, lo que ocurra en las próximas semanas dependerá no solo del avance de la justicia y de posibles nuevas filtraciones, sino también de la capacidad de la oposición de ofrecer una alternativa creíble.
En este sentido, advierten que la combinación de crisis económica y sospechas de irregularidades puede convertirse en un factor determinante en las elecciones de septiembre y octubre, donde se pondrá a prueba la solidez política del gobierno de Javier Milei.

























