En Río Negro, el PRO quiere que “el todo” valga más que la suma de las partes. El legislador Juan Martín salió a marcar la cancha con una propuesta ambiciosa: sentar en una misma mesa a todos los espacios de la centroderecha provincial. La idea es tejer una gran alianza opositora de cara a las elecciones de octubre, que incluya a La Libertad Avanza, Primero Río Negro, Republicanos Unidos y cualquier otro partido que entre en el espectro ideológico.
Martín sostiene que la movida busca frenar la hegemonía del oficialismo, al que acusa de haber vaciado la provincia. El espejo en el que se mira es Buenos Aires, donde el PRO y los libertarios coquetean con armar un frente común. ¿Se puede trasladar esa fórmula al sur? Por ahora, la respuesta es un “depende de a quién le preguntes”.
Porque si bien Martín habla de unidad, no todos los potenciales socios están convencidos. La diputada libertaria Lorena Villaverde ya avisó que no le interesa sumarse a estructuras que considera “obsoletas” y que prefiere construir algo nuevo. Traducido: no quiere saber nada con volver al redil del PRO.
A pesar de las diferencias, Martín insiste: si la alianza no prospera, el PRO competirá igual, con candidatos propios y un diseño de listas que garantice “equilibrio regional”. Lo dice como advertencia y como plan B, porque en política nunca conviene quedarse sin plan.
El interrogante sigue abierto: ¿será posible una alianza real o terminarán todos bajo un mismo techo solo para la foto? En una provincia donde los egos a veces pesan más que las ideologías, la respuesta podría llegar recién cuando cierren las listas.

























