Una proyección presentada por la Fundación Producir Conservando estima que la Argentina podría alcanzar exportaciones agroindustriales por US$60.000 millones en 2030, si logra acompañar el crecimiento global de la demanda con mejoras en productividad. La cifra implicaría un salto de US$22.500 millones respecto a los US$37.500 millones registrados en 2023.
Durante un seminario realizado en Banco Galicia, se detalló que este crecimiento no depende de precios más altos, sino del volumen exportado en granos, carnes, lácteos y subproductos. Sin embargo, expertos advirtieron sobre la fuerte competencia internacional, en particular de Brasil, que planea incorporar millones de hectáreas agrícolas, y de EE.UU., que reorienta su producción hacia biocombustibles.
Gustavo López, de Agritrend SA, alertó que Argentina podría perder participación en harina de soja ante el avance de sus vecinos, aunque conservaría su rol en aceite. La producción local, que llegó a 142 millones de toneladas en 2019, está estancada en 130-135 millones. Para crecer, será clave revisar las retenciones, que hoy afectan el ingreso del productor.
Gustavo Oliverio, de la fundación organizadora, destacó que el potencial abarca todos los rubros: la carne bovina podría llegar al millón de toneladas exportadas, la carne aviar a US$900 millones, los porcinos a US$1700 millones y la leche a 14.000 millones de litros anuales, siempre que se recupere la previsibilidad del negocio.
El crecimiento de la soja, en cambio, está frenado por bajos rendimientos y escasa innovación. Se estima que con avances tecnológicos, la producción podría llegar a 68 millones de toneladas. “Con inversiones mucho menores que en Vaca Muerta, el campo puede generar más dólares”, concluyó Oliverio.

























