El panorama universitario en Roca se encuentra alterado por un paro nacional de trabajadores no docentes, convocado por la Federación Argentina de los Trabajadores de las Universidades Nacionales (FATUN), en respuesta a la reciente condena judicial impuesta a la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Esta medida de protesta se extiende por 48 horas, afectando tanto a la Universidad Nacional del Comahue (UNCo) como a la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN).
Desde la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales (FADECS) de la UNCo, se anunció que no se llevarán a cabo actividades administrativas durante esta jornada. La Asociación del Personal de la Universidad Nacional del Comahue (APUNC) ha adherido a la convocatoria de FATUN, lo que ha llevado a la suspensión de tareas en la facultad.
En el caso de la UNRN, la situación es aún más drástica. La sede Alto Valle – Valle Medio, ubicada en Roca, permanecerá cerrada tanto el miércoles 11 como el jueves 12 de junio. A esta medida se suma un paro docente ya previsto, lo que implica que los estudiantes deberán verificar la posibilidad de dictado de clases virtuales durante estos días.
La FATUN justifica su acción en defensa de la democracia, calificando la condena de Fernández de Kirchner como un acto de «proscripción política». En un comunicado, la federación critica lo que considera una «crisis de credibilidad del Poder Judicial» y sostiene que esta decisión judicial limita el voto popular y afecta la vida democrática del país. APUNC también ha expresado su preocupación, considerando la condena como un «hecho de extrema gravedad institucional».
Este tipo de movilizaciones plantea un debate más amplio sobre la autonomía universitaria y el rol del Estado en la educación superior. Si bien la defensa de derechos y la protesta son elementos fundamentales en cualquier democracia, es crucial analizar el impacto que tienen en la gestión y funcionamiento de las instituciones educativas. En este contexto, surge la necesidad de reflexionar sobre la efectividad de las acciones gremiales y su repercusión en los estudiantes, quienes son los principales afectados por la suspensión de actividades.
La situación actual del sistema educativo argentino invita a discutir no solo sobre la justicia y la política, sino también sobre la necesidad de promover una educación basada en la meritocracia y la responsabilidad individual, aspectos que son esenciales para el desarrollo del país y su competitividad en el contexto global.

























