“Sólo queremos trabajar, es nuestro sostén”, expresó Ariel, dueño del puesto de comidas rápidas “Punto Rojo”, con una mezcla de angustia y enojo. El carrito, ubicado sobre la Ruta Nacional 22 y Álvaro Barros, a pocos metros de la rotonda con Ruta 6, fue nuevamente clausurado por el Municipio de General Roca, según él, sin fundamentos claros. MIRA EL VIDEO ACA
En estos siete años de actividad, Ariel y su familia ofrecieron lomitos, milanesas, hamburguesas, bondiola y papas fritas a camioneros y viajantes que transitaban la ruta. Asegura que siempre contaron con la habilitación correspondiente, aunque las inspecciones municipales fueron cada vez más exigentes: “Siempre venían y encontraban algo. Que el lugar no estaba apto, que faltaba esto o lo otro. Pero el carro estuvo siempre habilitado. Lo cerramos un mes porque se cayó la licencia y nos exigían un permiso de Vialidad Nacional”.
El comerciante inició el proyecto dos años antes de la pandemia, con el objetivo de brindar una opción gastronómica a quienes circulan por la Ruta 22. Sin embargo, sostiene que nunca pudo trabajar con tranquilidad por los «constantes obstáculos» que le impone el municipio.
Según Ariel, la versión oficial es que el carro está en “condiciones insalubres”, algo que niega rotundamente. Desde TodoRoca se consultó al Municipio para conocer los motivos concretos de la clausura, pero no hubo respuestas oficiales al cierre de esta nota.
El emprendedor también relató las dificultades para obtener respuestas claras en los organismos públicos: “Fuimos a Vialidad Nacional y nos dijeron que ellos no pueden habilitar carros sobre la ruta porque no es su competencia. Que eso lo tiene que resolver el Municipio. Entonces, hicimos nota con abogado, fuimos con todo en regla. Pero nunca había nada por escrito, siempre respuestas de palabra”.
Mientras espera una solución, Ariel insiste en que lo único que quiere es seguir trabajando y alimentando a su familia: “Es nuestro único ingreso. No pedimos nada más que nos dejen laburar”.

























